Señores, pónganse de pie, estamos frente a un maestro.
Disfrútenlo.
Es increíble notar lo ridículas que suenan varias de las muletillas que nos penetraron en el cerebro después de ser usadas y recontrausadas por los medios.
Y si uno se pone a pensar un poco… ni siquiera exajera demasiado, ¿no?















