En estos días pareciera que entre ataques, defensas, ofensas y agravios se están perdiendo de vista los puntos básicos en el debate.
Las retenciones que promueve aplicar el gobierno tienen básicamente tres objetivos: engrosar la recaudación, des sojizar el suelo, y garantizar bajos precios de los alimentos en el mercado interno.
Este último punto es esencialmente importante, y pareciera que nadie puede explicarnos “didácticamente” cómo es que funciona. Trataré de lograrlo:

Supongamos que el productor venda en el mercado externo cada manzana de su cosecha a un precio de 10 dólares (porque así está fijado el precio internacional). Excelente, nos alegramos mucho por usted, señor productor, ganará mucho dinero. Pero, ¿qué pasa con el mercado interno?
Escenario 1

Obviamente como el productor puede vender toda su cosecha a mercados externos a precios dólar no resignará dinero alegremente vendiendo en el mercado interno a menor valor. Por lo tanto, una manzana, en nuestro ejemplo, nos costaría 30 pesos.
Escenario 2

Evidentemente, ¿quién compraría una manzana a 30 pesos?. El productor decide destinar toda su producción al mercado externo y cobrar los jugosos dólares. En la verdulería amiga dejamos de ver manzanas.
Escenario 3. RETENCIONES.

El estado aplica retenciones a las exportaciones de manzanas, lo cual hace que el productor cobre tres dolares por manzana. Claramente es más conveniente para él vender manzanas en el mercado nacional a un precio de 10 pesos, garantizando a la población muchas muchas manzanas a precios accesibles.
Ahora, cualquiera podría argumentar que la manzana en la vida real es la soja y, seamos sinceros, ¿cuánta soja consumimos los argentinos? Bien, acepto el desafío, hagamos la situación un poco más compleja: introduzcamos bananas.

De la producción total, una parte corresponde a la de bananas. La banana no cuenta con la gracia de un elevadísimo precio internacional por lo cual el productor podría vender bananas en el mercado interno a un precio accesible sin resignar dinero. Pero estamos obviando un factor fundamental. La manzana sigue gozando de altísimos precios internacionales, por lo tanto la cosecha total lucirá más de esta forma:

La mayoría de la producción se dedica a las manzanas (claro, se pagan mejor que nada) mientras que la producción de banana cae estrepitosamente. ¿Qué consecuencias trae esto? Escasez de bananas, y en consecuencia la suba de su precio.
Nuevamente, aplicando un escenario de retenciones, al productor le conviene cosechar bananas tanto como cosechar manzanas, por lo tanto nos garantizamos abastecimiento, buenos precios y de yapa no destruimos el suelo de nuestro campo.

















good start