Agosto 17 2009
Sobre la redistribución de la riqueza
Suele confundirse la llamada redistribución de la riqueza simplemente con quitarle dinero a los más pudientes para entregárselo a los pobres (mediante impuestos, por ejemplo).
La redistribución de la riqueza es mucho más que eso. Hacer hospitales públicos es permitir la inclusión universal a la salud; es redistribuir la riqueza. Hacer escuelas es capacitar a las nuevas generaciones, sea cual sea su nivel económico-social para ser parte activa de la sociedad y del país; es redistribuir la riqueza. Acercar la cultura a todos los estratos sociales; es redistribuir la riqueza. Hacer cloacas, agua potable, gas natural, iluminación y pavimentación de las calles… todo esto es redistribuir la riqueza.
El caballito de batalla que se usa hasta el hartazgo hoy para despotricar contra la participación del Estado en la televisación del fútbol es que “Gastar 600 millones en fútbol cuando hay pobreza en el país es una locura”.
Más allá de lo absurdo del razonamiento (para el caso cerremos los ministerios de cultura, educación, salud… bah, prácticamente todos), hay un factor importante por analizar: muchas, muchísimas familias pobres hoy por hoy pagan el codificado del fútbol para ver a River o a Boca. Abrir la transmisión de este espectáculo es ahorrarle ese dinero (quizás mal) gastado por esa porción de la población. Además, para la otra porción, la que no paga el codificado, pero respira fútbol (la gran mayoría), significa el acceso gratuito a su pasión, es decir: el acceso posible a su pasión. Parece justo.
Hay algo con respecto a este caballito de batalla que no deja de aturdirme: Los que se quejan de la inversión estatal argumentando la pobreza, es decir, la mala distribución de la riqueza, son los mismos que salieron a parar última gran medida para redistribuir en serio.
El fútbol es cultura popular. Así como incentivar, promocionar, mejorar y acercar la cultura es redistribuir la riqueza, permitir el acceso de todo el país al espectáculo más importante que tenemos, el que despierta pasiones en todos nosotros; es redistribuir la riqueza.















